«Es el cumpleaños de la presidenta, estoy en caprichosa, jaja, que lo pague Damas de Caridad».
Contundente es el audio y muy significativo e ilustrativo como para hacer la vista gorda.

Además de la clarísima intención de la Presidente de Damas de Caridad de hacer pagar a la institución su propia fiesta de cumpleaños, queda de manifiesto en el audio, el trato poco amable que tiene para con «las nenas del Hogar»

La viralización del audio se hizo interminable y antes o después, todos escuchamos la invitación al cumple entre palabras jocosas. Lo que no fue tan viralizado es un segundo audio donde se esboza una aclaración y derecho a réplica por la propia Presidente de Damas, en el final de este segundo audio se ataca con nombre y apellido a la Secretaria de la institución, haciéndola responsable del filtrado del primer y comprometedor audio.

Un pequeño sector de la Comisión de Damas que no comulga para nada con la presidenta y un selecto grupo de mujeres que la rodean, esgrimieron una defensa que hunde e involucra más aún a la presidente Mariela Speroni en las irregularidades que no fueron sacadas a la luz en el audio. Es decir que al defenderse de un audio muy comprometedor, Speroni, encendió la mecha de una guerra en la que indudablemente saldrá mal parada, ya que se ventilan muchos hechos que no concuerdan con el buen accionar de esta institución.

Como dijo Aristóteles «La única verdad es la realidad» y la frase quedó en el imaginario popular y aplica a la perfección en este caso. La verdad de todo el entramado que rodea al Hogar Virgen Niña como siempre le llamamos los linqueños, que alberga a niñas de diferentes edades y muy vulnerables (obviamente judicializadas), quedará al descubierto cuando actúe la justicia. Hasta ese estado se ha llegado. ¿Podría ser que a pesar de todo lo que se recaudaría por alquileres, canones, subsidios, etc. escasea el azúcar?... ¿O que habría pocas duchas para tantas niñas?... ¿O que no se habría convocado a asamblea para renovar autoridades? El entramado deberá salir a la luz y la comunidad linqueña saber quién es quién, cómo se distribuyen los ingresos, qué calidad de vida tienen las niñas allí abrigadas, quién es el responsable (¿el cura?). Y sobre todo, que el EjecutivoMunicipal, los Concejales, las fuerzas vivas de Lincoln, adopten medidas tendientes a transparentar una institución que hoy en día, está sospechada y
en el medio quedan niñas que tienen grandes necesidades, sobre todo, mucho amor. No es el primer cimbronazo que recibe la Comisión de Damas de Caridad y es lógico también que entre la comunidad linqueña crezca el descreimiento hacia una gestión con muchos interrogantes.

En su réplica Speroni alega que ni sueldo tiene, que su trabajo es ad honorem, es entonces el momento justo para hacer un paso al costado y dejar el espacio para que otros se hagan cargo de la tarea. En palabras sencillas…, Renuncie Sra. Presidente!, después de esto las únicas perjudicadas, son las nenas que usted dice proteger.