Opinión  por Juan Sáenz Cavia

Lo dicho y repetido hasta el cansancio arrojó su veredicto pasadas las 20 horas del domingo, cuando se empezaban a conocer los números y fundamentalmente la tendencia que todo Lincoln había dispuesto en las urnas.

Una vez más son más confiables las palabras de alguien al que creemos imparcial y sepa “leer la calle” y no a un puñado de encuestas que generalmente infectadas y tendenciosas muestran una imagen, equivocada de la realidad.

Salvador Ignacio

Una vez más el partido de Lincoln demuestra que tiene cierta tendencia radical y apoya al candidato que por esa fuerza se postule. Logró Salvador Serenal acaparar los votantes de “Coco” y “Gege” y se encaminó a una victoria casi inexorable.

El otro gran motor, según nuestra humilde opinión, que podría llevar a Serenal al triunfo, tenía que ver con el arrastre que significaban los votos de Alberto/Cristina Fernández y de Axel Kicillof que sugerían acaparar más votantes linqueños, debido a su excelente performance de las PASO. Nada de esto ocurrió, Tanto Macri como Vidal lograron inclusive aumentar los sufragios de las Paso en Lincoln y el arrastre de “Boleta completa” benefició a Serenal y a Zuccari que lograron su cometido triunfal.

Pero además de lo dicho Serenal resultó triunfador de estas Generales porque supo frenar a tiempo su carrera de indiferencia y poco rose con la gente que en definitiva es el único destinatario de las buenas o malas medidas que se toman en una gestión. Salvador logró dar un giro radical a su perspectiva sobre la función pública y no solo escuchó y acató los lineamientos de sus adversarios en las PASO, sino que además mostró que no le tembló el pulso para ordenar que su “mano derecha” y amigo, honrara su cargo en el Concejo y allí irá a parar Parera, dejando la Secretaría de Gobierno, bastión indiscutido de poder.

También demostró Serenal tener pocos puntos bajos en su gestión, además de lograr en los últimos meses, dos o tres obras y gestiones que lo catapultaron a lograr el convencimiento del electorado indeciso.

La campaña

Saliendo del análisis de la elección y los números duros que arroja el escrutinio, debemos enfocarnos en la campaña de ambos contrincantes políticos y debemos hacer un paréntesis en el tema para exaltar la actitud tanto de opositores como de oficialistas a la hora de mostrar sus ideas, sin el más mínimo cruce, pelea, golpe bajo o “jugarreta sucia”, tan propia de los fundamentalistas de siempre para estas fechas. Sin dejar de exponer sus ideas y confrontar con la buena palabra, tanto Siri como Serenal han dado muestras de una altura inusual en el marco de una campaña dura, larga y agotadora.

Luis Alfredo

También debemos resaltar la figura del hombre perdedor en las urnas pero ganador en el resto. Luis Siri ha logrado lo impensado hace un año atrás. Con los 13 mil y pico de votos obtenidos, le dio no solo una esperanza al pueblo justicialista linqueño, sino además un sacudón que hizo temblar a propios y extraños.

Con una paz, y carisma muy poco vista entre políticos gesticuladores y exaltados, repletos de cuestiones grandilocuentes, la humildad y sencillez de Siri mostró un camino de mesura y mucho barrio, con caminata y charla en cada esquina. Así Luisito logró posicionarse como un “candidataso” que unió a todas las partes demasiado desmembradas del peronismo local.

Queda ahora preguntarse si puede Siri tomar las riendas de la conducción del Partido Justicialista en Lincoln, ya que el referente político que ostenta ese lugar, pierde día a día representatividad y sobre todo votos, en desmedro del candidato de su misma fuerza política. Hoy por hoy debería el peronismo local, lavarse la cara, dejar de lado la palabra “traición” por un rato y empezar a construir su futuro en base a caras nuevas, que ya han demostrado sobradamente que “tienen con qué”.

Tendremos Serenal para rato, cuatro años más de esto…, solo resta esperar para saber si seguirá Siri haciendo las veces de opositor.