Humilde opinión: 
Por Juan Sáenz Cavia

Ambos candidatos a intendente cerrarán por estos días sus respectivas campañas electorales, a sabiendas que solo habrá lugar para uno que logre sentarse en el sillón de Don Arturo Massey. También existe la posibilidad del tercero en discordia, el Dr. Walter Salazar, pero entre las quejas contra un periodismo que nunca supo aprovechar en su campaña post PASO y los vaivenes de sus referentes a nivel nacional, todo indica que no moverá mucho la aguja que lo marcó como ganador de la interna el 11 de agosto con los 631 votos que logró obtener.

Polarizada como nunca la elección a intendente, parece que se encamina a un cabeza a cabeza aunque los lineamientos de campaña de uno y de otro son marcadamente distintos.

Mientras el candidato del justicialismo Luis Siri, pretende emparentarse y empujar junto a las distintas figuras del Frente de Todos a nivel nacional y provincial, Salvador Ignacio no recibió en definitiva la “ayudita” de ningún referente foráneo y enfocó su campaña en mostrar sus avances de gestión y la solidificación del bloque de Juntos por el Cambio que sugiere la unión de “Gege” González, “Coco” Santimaría y el propio Serenal, adosando claro, a todo aquel que supone una buena imagen y una impronta positiva para el votante indeciso y descartando o “guardando” a los laderos del Intendente que no son vistos con buenos ojos desde aquellas elecciones Primarias que pusieron de manifiesto haber protegido por demás a varios “no deseados”.

Respecto al ex Secretario de Obras Públicas, tiene una tarea mucho más compleja, ya que debió procurar separase de la imagen en baja de su ex jefe, sin dejar de resaltar que fue en su gestión donde logró la experiencia política que hoy lo puede catapultar a la intendencia. Tampoco contó Siri con el arma más importante con la que puede contar alguien en campaña, que es la realización de obras y las bondades de la gestión, algo que sí supo tener el ingeniero y muy bien usufructuó años atrás, en otras recorridas por los barrios y localidades.

Hoy, la espada de Damocles de la campaña, la que puede definir quién será el vencedor en las urnas, la tiene el oficialismo y sabe muy bien como utilizarla. Cuatro años de gestión de Serenal, Parera, Galinelli y compañía, marcan una tendencia a la que Salvador se aferra con fuerza y sugiere que no tuvo grandes falencias en estos tres años y pico y si supo canalizar la poca ayuda de infraestructura y económica que desde afuera llegaba. Contabilizar los puntos altos de la gestión de Serenal no es algo que nos compete, de eso se encarga el mismo Intendente. Errores se cometieron y de necios sería negarlo, pero en la balanza de la gestión y su accionar político, social y económico, sigue dejando una buena imagen y la vara de la gestión bastante alta.

La demostración de ello se vio en las Paso, donde la gente apoyó no solo al “Cambiemos” local, sino que además resultaron victoriosos (a diferencia de la mayoría de la provincia) tanto la Vidal como Macri.

Todo el empuje que arrastra los votos de Cristina, Axel y Alberto, debe ser utilizado por Siri para posicionarse él y lograr el triunfo de sus referentes en todo el Distrito de Lincoln. Menuda tarea le dejaron a Luisito que pese a todo logró consolidarse no solo como el ganador de las Paso, sino también como el referente político del justicialismo, en un momento donde la acefalía era casi total. Siri logró lo impensado que no es más que poner en carrera a todo el peronismo linqueño, aunque a priori, todo indicaría que el ancla que debe acarrear es muy pesada y los “compa” que lo circundan no cuentan con el poder de arrastre que supieron tener otrora.

Nada está dicho en la tierra de los Arturos Massey y Jauretche, nada está definido y nadie se anima a tirar un veredicto de antemano, será quizá porque ya nos acostumbramos a dar por perdido al que resultó ser el ganador o a vitorear al que se creía invencible y hoy no es tal. Ni encuestas, ni dimes y diretes tienen la fija de lo que puede ser de nuestras vidas políticas el 27 de octubre. Solo hay lugar para uno, Salvador Ignacio o Luis Alfredo, el lunes les cuento.