Opinión por Juan Sáenz Cavia

La frase es comúnmente conocida por aquellos que alardean y sacan conclusiones cuando ya están los resultados puestos y a la vista. En varias cuestiones podemos aplicar el concepto, pero específicamente en política es ideal hacerlo. El diario del lunes nos habla de lo ocurrido en las últimas elecciones y sus resultados con sus causas y efectos adosados al escrutinio definitivo. Comencemos con lo que sabemos, o creemos saber.

A varios referentes del PJ linqueño se los escucha, al menos por lo bajo, decir que no era la ideal la lista de candidatos que acompañaba a Luis Siri, y esto, con el diario del lunes abierto, se transforma casi en una afirmación. Dejar a Mercedes Ruffa fuera de todo, ninguneándola a ocupar un puesto doce en la lista de Diputados Provinciales o decirle «ándate a tu casa», es casi lo mismo, y hoy con los resultados puestos, se ve como la Ruffa pudo haber traccionado muchas más votos de los que sumó Patricia Gatti (por ejemplo), una desconocida absoluta en el ámbito de la política «no partidaria». Ruffa, ella solita y su alma, se peleó con todo el oficialismo en el Concejo, levantando la bandera del Medio Ambiente y la lucha contra los agroquímicos, pero parece que al que armó la lista no le gustaba como candidata…, sin palabras.

Dos candidatos de la lista de Concejales que Siri encabezaba, vienen de localidades del partido, que poco agregaron a la causa, a sabiendas que en ambos pueblos, perdieron y por mucho y le quitaron la posibilidad de ubicar a un referente de la ciudad cabecera que pudiera atraer votos de los indecisos, considerando que con Siri a la cabeza, ya tenían todos los votos peronistas en el bolsillo.

Serenal por su parte también tiene muchos deberes que hacer, ya que ha prometido a varios correligionarios, incluirlos dentro del espacio político y también incorporarlos al proyecto llevado adelante en la gestión y si bien puede faltar a su palabra para con sus opositores en las internas, lo dejaría muy mal parado para el futuro por no respetar la palabra empeñada, aunque deberíamos recordar que Serenal es el Intendente electo y no otro referente de Juntos por el Cambio. En parte Salvador Ignacio ya adelantó lo que Santimaría y Gerardo González le habían pedido en la reunión post PASO, pero ahora es el momento de dar nombres y asignar cargos y en ese revoleo todo puede pasar.

Aunque todavía falta para el 10 de diciembre (fecha en que asume el nuevo mandato) ya habría que ir delineando los nombres y las caras visibles en la continuidad de la gestión. No hablamos de «carguitos» menores, hablamos de dos de los puestos más importantes de una gestión municipal: el Secretario de Gobierno (Parera no seguiría en esa función) y el capo de la Asociación del Carnaval, al que todavía no han anunciado oficialmente, aunque ya hay gente trabajando al respecto. El poder y el campo de acción a un

Secretario de Gobierno se lo da el propio Intendente, pero el Presidente de la Asociación del Carnaval recibe su respaldo de la gente y del resultado de su laburo e impronta. Es posible que la guita se la dé el municipio, pero el resultado de un Carnaval en Lincoln lo dictamina la calle, la gente con su aplazo o su aplauso. Más allá de la libertad de acción que se le otorgue al nuevo «Organizador del Corso», debe ser alguien competente y sobre todo sabedor de las entrañas de nuestra fiesta mayor y no un político de poco rodaje con en corso, que deberá «comenzar de cero» a desandar los pormenores de una fiesta demasiado grande. Demás está decir que deberíamos mejorar lo hecho por Mario Tarelli, porque para desmejorarlo es preferible dejar todo como está.

Otra cuestión que parte desde el oficialismo y tiene que ver con este «diario del lunes» es que hemos perdido, como en varios distritos de la provincia, esa trilogía tan mentada que supone nación, provincia y municipio. Lo que no sabemos que resultará es del trato que recibiremos de parte de la dupla Alberto Axel (Presidente - Gobernador) y la relación que podrá llevar adelante nuestro Intendente con ellos. Aunque no son buenas las perspectivas y pocas las esperanzas que ese trato sea cordial y reciproco. Creemos que le llegó la hora a Serenal de demostrar que es un buen gestionador sin los recursos que «envían desde arriba» y se tendrá que arreglar solo con su presupuesto para armar las festicholas grandilocuentes como otrora ha organizado. Chau presupuesto para corso, chau Expo queso y la mar en coche. Si querés joda… pagátela vos.

Ya veremos que acontece desde el 10/12 en adelante, por ahora, el diario del lunes solo dice lo que sabemos, con el resto… hay que improvisar