Opinión por Juan Sáenz Cavia

El gobierno municipal en la voz del director del área de bromatología, Fernando Casado, expresó en varios medios de comunicación la necesidad imperiosa, que cada animal porcino faenado tenga el certificado correspondiente que está libre de triquina.

Toda la movida publicitaria y en los medios, que insta a productores y privados a realizar el análisis gratuito se da, según Casado, debido a que están haciendo muy pocas muestras y esto no se condice con la época del año que supone muchas más faenas de chanchos y lechones. Por lo que uno presume que ya nadie hace el análisis correspondiente de triquinosis.

Más allá de los análisis que realizan o no los privados que faenan para uso particular, debemos poner el ojo en los productores y carniceros de porcinos que no hacen el correspondiente análisis, ya que al comprar las medias reses de chanchos y lechones en frigoríficos, tendrían incluido el análisis correspondiente de cada animal.

La problemática aumenta considerablemente cuando las heladeras de carniceros y chacinadores se llenan con animales faenados clandestinamente dado que no hay en todo el Distrito de Lincoln un frigorífico de ningún tipo disponible para faenar cerdos. Al referirnos a “de ningún tipo”, estamos haciendo alusión a los aprobados y certificados por el estado y a los clandestinos con el faltante de algún papel y autorización, ya que no queda ninguno… ni de los buenos, ni de los malos, ni los de más o menos, ya que desde el gobierno (vaya uno a saber por qué matufia) se encargaron de cerrar todos y cada uno, empujando a los productores y carniceros a pagar un alto costo para faenar en frigoríficos habilitados, ubicados en otros partidos o bien realizar la faena de manera clandestina en campos, quintas o el patio de una casa.

Ahora, desde el gobierno municipal, instan a realizar el análisis bromatológico de triquinosis, haciendo la vista gorda dónde y cómo se realiza la faena, ya que las respuestas que debieron dar en su momento desde el área de Producción, todavía esperan en un cajón con una pila enorme de papeles arriba.

Primero tenemos las fiestas; lechones, corderos y asado, después nos tocan los corsos, con choris, sándwiches de bondiola y un “choricito seco” para empezar. Me pregunto… quién hace el control de triqui de todo lo que se tira en una parrilla por estos días… mamita, que suerte tenemos a veces.