Rosca en el Concejo Deliberante: Opinión por Juan Sáenz CaviaEl procedimiento es simple, después de asumir los correspondientes ediles a cada banca y una vez conformado el cuerpo deliberativo, se procede a elegir las autoridades del Concejo. Las formas son sencillas, el bloque mayoritario propone a un candidato para ser elegido a voz lanzada como presidente y, como ya está pautado de antemano, se vota por esa única candidatura, para pasar luego al vice, secretarios, etc.
La rosca política arrancó un rato antes de la asunción y se dio en el marco de la designación del Presidente del Deliberativo. A la llegada al Museo Municipal del grueso de los ediles del Frente de Todos (primera minoría), les salió al cruce el dirigente local del Pro, Ricardo Santimaría, ofreciendo postular a la nueva concejal Fabiana Nardi como Presidente del Concejo Deliberante.
La propuesta les brindaría al peronismo linqueño (Frente de Todos) un doble beneficio. Primero lograrían sin mover un pelo que el oficialismo (Juntos por el Cambio) se divida en dos o tres partes y en segundo lugar llevaría a la presidencia a otra persona que no es del riñón del intendente como lo es Galinelli.
Solo tenían los cercanos a Santimaría que convencer a Mercedes Parma y María Eugenia Bozzone para que dieran su anuencia a la presidencia de Nardi. Faltaban pocos minutos para comenzar el acto de asunción y rondaban los partidarios del Pro Lincoln a las ediles Parma y Bozzone que debieron decidir entre la lealtad al Intendente y a Patricia Galinelli que las llevaron hasta donde están hoy, incorporándolas en la lista oficialista o decidirse por la novata Fabiana Nardi, creando así un polo de discusión en el Concejo (sería como un frente político autónomo de Serenal) y bajando a Galinelli de la presidencia.
Parece que el poder de convencimiento del “Coco” y compañía no surtió los efectos esperados y tanto Bozzone como Parma juraron lealtad al Galinelli y Serenal y todo quedó como era entonces con Nardi en su banca y la profe Galinelli presidiendo por cuatro años más.
Al momento de postular al presidente del Concejo Deliberante y una vez conocido la idea de Galinelli de continuar, esta, por una cuestión protocolar, pregunta si alguien más quiere postularse y en ese instante se produjo el silencio más ruidoso y eterno del mundo, con Nardi en su banca con cara de Pocker y el Pro en su conjunto mostrando la hilacha de hasta dónde puede llegar las ansias por el poder.
Imaginamos que esto significó un duro golpe para el espacio del Pro local, porque lo que contamos en esta columna, Serenal lo debe saber y suponemos que no le debe hacer mucha gracia que aquellos que se mostraron como leales y amigos políticos, hoy “le serruchen el piso” con la Presidencia del Concejo tan luego.
El frente que Serenal debería mirar con mejores ojos a María Eugenia Bozzone, que respaldada en su decisión por “Gege” González (ambos fueron juntos en la interna de Cambiemos), demostraron lealtad al espacio, a Galinelli y sobre todo a Serenal.
Todo esto pasó antes que los ediles se sienten en sus bancas y empiecen a jurar por Dios, la familia y la mar en coche… se va a poner lindo el año que viene, quilombete garantizado.