Desde que el ex concejal radical se hizo cargo de la Agencia del Carnaval linqueño, varias son las modificaciones que surgieron pero fundamentalmente se destacan los números acorde a la situación económica reinante.
Ya desde la contratación de artistas, la comisión de corsos, se mostró pijotera y lejos de contratar artistas de cinco y seis palos como pueden ser Abel Pintos o Luciano Pereyra, se conformaron con un par de artistas de renombre y el resto de grupos y solistas de segundo y hasta tercer orden. Esperemos a la finalización del corso, allá por fines de febrero, para saber si era realmente necesario erogar la cuantiosa cantidad de plata que supone la contratación de lo más groso en materia artística nacional. El diario del lunes nos dirá.
Otro de los grandes cambios económicos que surgieron este 2020 es el adelanto para los carroceros por parte del municipio para que los artesanos y comparseros empiecen a trabajar con plata que suponen, obtendrán del premio. Trascendió que este año adelantaron el 10% del premio, cuando generalmente adelantaban el 30%. Junto a este ajuste económico también se modificó la contratación para los corsos de las localidades, haciendo de estas noches previas a la Fiesta Mayor, algo mucho más humilde y por lógica más barato, aunque todas y cada una de las fiestas en los Pueblos fue un verdadero gentío, magnificando las jodas en el interior del Partido.
Más allá que los 50 millones que tiene para gastar Ramos y su gente es mucho dinero, no supone ser más que lo derrochado en el 2019, y hasta algunos dicen que podría ser menor el presupuesto de este año con lo erogado por la muni el corso pasado.
Ese mismo presupuesto se repica en los valores que desde la Agencia del Carnaval sugieren para este año. Así, pagaremos por una tribuna en el centro del recorrido unos $150 ($100 los domingos) lo que supone un valor muy similar al del año pasado. Si a esto le agregamos una inflación del 50%, podríamos decir que el costo para sentarse en una grada se redujo a la mitad.
Lo mismo para las mesas con cuatro sillas que en los extremos costarán $300 ($200 los domingos); en tanto que en el sector medio y en la zona del escenario costarán $500 ($400 los domingos). Creemos desde nuestra humilde opinión, que los costos del domingo son poco tentadores, teniendo en cuenta que el linqueño promedio concurre al corso el domingo solo por un rato, por lo que tribunas y mesas deberían ser “casi gratuitas” para alentar la concurrencia local, máxime considerando lo flojito de los espectáculos domingueros.
También respecto al costo de comida y bebidas la sugerencia de la Agencia es por debajo de lo que acostumbramos a pagar en este tipo de fiestas, por lo que creemos y apoyamos la idea que Diego pasó el corso “a gas”, abandonando los altos costos de tenerlo “a nafta” de alto octanaje como se hacía otrora.
Empieza el corso linqueño y amén de los costos accesibles para los bolsillos flacos del momento, auguramos una gran fiesta en la que el Rey Momo nos deslumbre como hace años… aproveche Señora, Lincoln está de oferta…, a disfrutarla!!!
