Opinión Por Juan Sáenz Cavia

Pasamos el segundo fin de semana de corso y se hace muy difícil hacer un análisis sin compararlo con el primer sábado y domingo pasados. Ocurre también que para esta edición se dieron algunas cuestiones que cambian la perspectiva del observador, empezando por un clima ideal para disfrutar al aire libre, en comparación con el finde algo más fresco que aguantamos el 8 y 9 de febrero.

También debemos tener en cuenta que el hecho de estar acompañado por amigos o parientes foráneos, ponen en perspectiva otras cuestiones que el observador linqueño ignora, ya sea por repetición o por ser parte inherente de la fiesta.

Pero sobre todo lo que debemos destacar de este fin de semana son los pequeños detalles que marcan la diferencia entre una buena noche o una regular, considerando que los motivos son los mismos. Da la sensación que siempre estaremos signados por los infaltables baches de nuestro recorrido y esa es una de las grandes diferencias percibidas. El solo hecho de no tener que aguantar baches en el corso, lo hace más amable y vistoso a los ojos del espectador.

Los agasajos y reconocimientos del viernes, ponen en valor a los hacedores de antaño de nuestra fiesta, fortaleciendo nuestras raíces, tan necesarias en lo relacionado a lo cultural y artístico.

La aparición de los verdaderos “Venecianos” como parte de Mister Banda el domingo, deja un poco en evidencia a las demás “Marionetas” que con la finalidad de igualar la última gran obra de “Toto” Balfiorani, solo logran engrandecer más aún su gracia y despliegue.

No podemos negar que algunos motivos están por debajo de la media y que ciertas categorías como “Cabezudos” se ve muy diezmada, pero también debemos decir que cuando la predisposición es otra y desde la organización se ajustan algunas clavijas, todo es más vistoso y resaltan más las bondades de los distintos motivos, por sobre aquellos pequeños detalles que deslucen el recorrido.
El dato negativo del finde fue la “flojita” actuación de Los Decadentes, que fieles a su nombre, ya no están para cerrar una fiesta de estas magnitudes el día sábado. Mala la banda, mala la voz y desastroso el sonido en su conjunto.

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Como ya ha ocurrido en años anteriores, los sábados son muy fuertes y los domingos más flojos, aunque este fin de semana, con amenaza de lluvia de por medio, se pudo ver mucha gente en tribunas y mesas el domingo, disfrutando inclusive en los extremos del recorrido.

Lo que le sigue jugando en contra a una fiesta de estas proporciones es lo flaco de los bolsillos de la gente, que cuida peso a peso lo más que se pueda y esto va en detrimento de la ganancia de Puestos y Cantinas que si bien ven mesas repletas, el gasto en comida no es lo que otrora.

Somos unos convencidos que el buen clima, marca la tendencia del buen clímax de este tipo de fiestas y lo ocurrido el finde pasado con 20 grados a la medianoche es la mejor muestra y puesto que parece que el finde largo de carnaval no será el ideal, tendremos que ponerle nosotros la onda necesaria para cerrar un Carnavalincoln 2020 bien arriba y que la buena vibra se multiplique para que el año próximo, explote la Av. Massey en otra aparición del Rey Momo.

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